Aunque los siguientes días fueron muy densos, me acordé muchas veces de mi primera visita a Ama Gea.
Después de muchas experiencias, que habían sido más o menos satisfactorias, pero casi siempre frustrantes, pensaba que esta vez, era posible que hubiera encontrado un Ama, con la que podía sentir, sin tener que fingir demasiado, la sumisión.
A la semana siguiente, cogí nuevamente el teléfono y volví a llamar a Ama Gea.
Antes de acudir a mi cita, me dediqué a buscar por internet, tiendas en donde comprar las chuches pica pica, que me había ordenado llevarle.
El tema se complicó, todas las tiendas eran online o cerraban a medio día.
Finalmente encontré una tienda en la calle Mayor, OOMUOMBO, dónde compre las chuches pica pica solicitadas. Y cómo no me quedé nada contento, con el apecto y sabor del encargo, añadí a la compra otro montón de chuches más tradicionales.
Con mis chuches en la mano, a la hora exacta y muy contento, volví a subir las escaleras del destartalado edificio, dónde vivía mi recién encontrada "Ama Gea".
Me abrió la puerta, estaba guapísima y su acogida fue muy cordial. Tenía la impresión de que se alegraba de volver a verme.
Me llevé una pequeña decepción cuando le entregué las chuches, no le gustaron nada, me dio a probar una y la verdad es que confirmé que no eran demasiado apetitosas. Me prometió el correspondiente castigo, que por suerte o por desgracia fue poco doloroso.
En nuestro primer encuentro yo había sido su puta, lo que pese al poco entusiasmo y cierto miedo, me había gustado. Esta vez me había preparado otra sorpresita.
A los pocos minutos me vi metido dentro de un vestido de sissy maid, montado en unos zapatos rojos, con tacones de aguja infinitos y unas tetitas con tendencia a subirse, junto con el vestido hasta mi cuello. Mi aspecto no podía ser más ridículo.
Mi Ama me ordenaba andar de forma provocativa, y mientras intentaba mantenerme en pie a trompicones, meditaba como las mujeres eran capaces de sostenerse sobre aquéllos zapatos, y encima hacerlo con tanta naturalidad y elegancia.
La situación resultó mucho más divertida que ridícula, no sé porque motivo no me podía sentir rídiculo delante de Ama Gea, sobre todo pensando como me sentiría si alguien que no fuera ella me viera con esa pinta.
Bueno, creo que aunque no logré desempeñar demasiado bien el rol que me había designado mi Ama, por lo menos la hice reir. Pensé que tampoco debía ser malo, que las sesiones tuvieran también una parte divertida, y me hice el firme propósito, en cualquier caso, que si volviéramos a repetir, intentaría, aunque no sabía muy bien cómo, meterme mejor en mi papel.
Cuando mi Ama se percató de que no podía hacer mucha carrera de mí como sissy, decidió utilizarme como puta.
El consolador que utilizó esta vez, me pareció más grande y amenazador que el primero, comenzó obligándome a chuparlo, lo que hice con cierta desgana, y metiéndome en la boca, poco más que la punta. Mi Ama, que se dio cuenta de mi falta de interés, por el asunto que tenía entre labios, me insto a chuparla hasta el fondo, cosa que intenté por complacerla.
Después, se volvió más exigente y enunció una frase que para mí fue definitiva, para cambiar mi actitud:
"¿No vas a hacer esto para complacer a tu Ama?"
Desde ese momento, comencé a ver el consolador como si fuera la polla de mi Ama y empecé a mamarla con excitación.
El miembro de mi Ama entró hasta mi garganta, y mientras sujetaba mi cabeza con sus manos, con voz firme e implacable me ordenó, mantente ahí. Excitado y con ganas de satisfacerla, aguanté incluso después de que me provocara arcadas.
Continué con mi trabajo, sintiéndome su puta sumisa, pese a que era muy grande y dura, y a veces no podía controlar que me provocase nuevamente arcadas, me sentía muy excitado.
Después de violar mi boca, mi Ama decidió utilizar mi culo.
Esta vez no me puso a cuatro patas. De pie, en la cocina, inclinado sobre el fregadero me violó, como un Amo violaría a su chacha. Para después culminar, tumbado en el suelo, recibiendo su lluvia dorada.
Yo estaba absolutamente feliz. Finalmente no estaba tan mal, esto de haber encontrado, un poco del sissy que llevaba dentro.... aunque muy escondido.
Pepe Estrella.
lunes, 17 de febrero de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
"MI PRIMERA SESIÓN"
Salí del cuarto de baño y fui al salón donde me esperaba.
Me ordenó arrodillarme y besarle los zapatos. Yo estaba nervioso y excitado, sentirme en esa posición, besando sus tacones, sólo hubiera podido superarse, si ella me hubiera permitido adorar sus pies. Pero no me atreví a pedírselo, antes de la sesión ya me había comunicado, que haría únicamente lo que le apeteciese, y además era posible que yo no le gustase.
Cuando me ordenó levantarme, cogió la fusta y me preguntó si recordaba los códigos de colores, a lo que asentí y comenzó mi castigo.
Los primeros golpes que me propinó fueron suaves, midiendo mi reacción, y fue aumentando la potencia paulatinamente.
Yo no estaba dispuesto, en mi primera sesión, a usar la palabra de seguridad, aunque me dejase el culo ensangrentado, pero, afortunadamente, detuvo el castigo para inspeccionar el efecto que estaba causando en mi piel.
Al comprobarla comprobó que se estaba poniendo roja, y cómo yo no podía llevar marcas, lamentó no poder seguir castigándome.
Yo también lo lamenté, no me gustaba nada que si difrutaba castigándome no pudiera hacerlo, pero por otra parte me alegré, era un ama que cuidaba que mi vida privada no se viera afectada por nuestras sesiones, y además aquello me había empezado a doler de verdad.
Después me sentó, y me dijo que le limpiara los zapatos con la lengua; Nuevamente a sus pies...
Mientras lo hacía a veces me ordenaba parar y me escupía en la cara. Yo creo que pensaba que la saliva me podía producir algún tipo de molestia, pero a mí lo único que me molestaba era que no la depositase en mi boca. Nunca me ha producido ninguna repugnancia la saliva, y menos viniendo de ella.
Después me hizo ponerme delante de ella y escupió repetidamente en mi cara hasta llenarla casi totalmente de saliva. Lo que más me gustaba, era ver su cara mientras lo hacía, parecía disfrutar y estaba guapísima.
Lo que a continuación vino me gustó menos. Me ordenó ponerme con el culo en pompa bien expuesto, y entendí que iba a introducirme un consolador ¡, que previamente me había enseñado con cara de satisfacción.
Creo que le dije que no estaba demasiado acostumbrado a que me hicieran aquello, que pensaba que me iba a hacer. No me hizo ningún caso, ella deseaba hacerlo.
En ese momento, empecé a sentir que esa mujer, joven, bonita, locuaz y perversa, podría llegar a ser el Ama que llevaba mucho tiempo buscando.
La sesión duró bastante más de una hora, y en la despedida me dio un beso.
Cuando salí de allí, tenía la absoluta certeza de que volvería, y que además sería muy pronto.
Pepe Estrella.
Me ordenó arrodillarme y besarle los zapatos. Yo estaba nervioso y excitado, sentirme en esa posición, besando sus tacones, sólo hubiera podido superarse, si ella me hubiera permitido adorar sus pies. Pero no me atreví a pedírselo, antes de la sesión ya me había comunicado, que haría únicamente lo que le apeteciese, y además era posible que yo no le gustase.
Cuando me ordenó levantarme, cogió la fusta y me preguntó si recordaba los códigos de colores, a lo que asentí y comenzó mi castigo.
Los primeros golpes que me propinó fueron suaves, midiendo mi reacción, y fue aumentando la potencia paulatinamente.
Yo no estaba dispuesto, en mi primera sesión, a usar la palabra de seguridad, aunque me dejase el culo ensangrentado, pero, afortunadamente, detuvo el castigo para inspeccionar el efecto que estaba causando en mi piel.
Al comprobarla comprobó que se estaba poniendo roja, y cómo yo no podía llevar marcas, lamentó no poder seguir castigándome.
Yo también lo lamenté, no me gustaba nada que si difrutaba castigándome no pudiera hacerlo, pero por otra parte me alegré, era un ama que cuidaba que mi vida privada no se viera afectada por nuestras sesiones, y además aquello me había empezado a doler de verdad.
Después me sentó, y me dijo que le limpiara los zapatos con la lengua; Nuevamente a sus pies...
Mientras lo hacía a veces me ordenaba parar y me escupía en la cara. Yo creo que pensaba que la saliva me podía producir algún tipo de molestia, pero a mí lo único que me molestaba era que no la depositase en mi boca. Nunca me ha producido ninguna repugnancia la saliva, y menos viniendo de ella.
Después me hizo ponerme delante de ella y escupió repetidamente en mi cara hasta llenarla casi totalmente de saliva. Lo que más me gustaba, era ver su cara mientras lo hacía, parecía disfrutar y estaba guapísima.
Lo que a continuación vino me gustó menos. Me ordenó ponerme con el culo en pompa bien expuesto, y entendí que iba a introducirme un consolador ¡, que previamente me había enseñado con cara de satisfacción.
Creo que le dije que no estaba demasiado acostumbrado a que me hicieran aquello, que pensaba que me iba a hacer. No me hizo ningún caso, ella deseaba hacerlo.
En ese momento, empecé a sentir que esa mujer, joven, bonita, locuaz y perversa, podría llegar a ser el Ama que llevaba mucho tiempo buscando.
La sesión duró bastante más de una hora, y en la despedida me dio un beso.
Cuando salí de allí, tenía la absoluta certeza de que volvería, y que además sería muy pronto.
Pepe Estrella.
viernes, 7 de febrero de 2014
PRÓLOGO
Escribo estas memorias por mandato de mi Ama, por y para ella, son suyas, y por supuesto puede utilizarlas como mejor le parezca.
Nunca me ha gustado escribir, y menos sobre mí y mis sentimientos, pero he de confesar que he disfrutado escribiéndolas, mucho más, cuando ella con voz suave, las ha leído.
Ama Gea me pidió sinceridad y mi mente se ha desnudado ante ella. He intentado ser lo más fiel posible a la realidad, a la hora de describir todas las experiencias, muy intensas, que hemos pasado juntos, y al contar los sentimientos que me ha provocado.
Por falta de tiempo, se me han quedado muchas cosas en el tintero, que también me hubiera gustado expresarle. Y a veces puede que algunos de los hechos relatados no correspondan a la sesión donde están incluidos. Pero en cualquier caso esto no le resta veracidad y autenticidad a lo aquí expuesto.
La misma falta de tiempo, ha provocado que la redacción no sea tan digna como su destinataria merece, y quizás necesite una revisión posterior.
Espero que mi Ama me lo perdone, y sea un poco condescendiente con su sumiso.
Con devoción:
Pepe Estrella.
Nunca me ha gustado escribir, y menos sobre mí y mis sentimientos, pero he de confesar que he disfrutado escribiéndolas, mucho más, cuando ella con voz suave, las ha leído.
Ama Gea me pidió sinceridad y mi mente se ha desnudado ante ella. He intentado ser lo más fiel posible a la realidad, a la hora de describir todas las experiencias, muy intensas, que hemos pasado juntos, y al contar los sentimientos que me ha provocado.
Por falta de tiempo, se me han quedado muchas cosas en el tintero, que también me hubiera gustado expresarle. Y a veces puede que algunos de los hechos relatados no correspondan a la sesión donde están incluidos. Pero en cualquier caso esto no le resta veracidad y autenticidad a lo aquí expuesto.
La misma falta de tiempo, ha provocado que la redacción no sea tan digna como su destinataria merece, y quizás necesite una revisión posterior.
Espero que mi Ama me lo perdone, y sea un poco condescendiente con su sumiso.
Con devoción:
Pepe Estrella.
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